sábado, 17 de abril de 2010

Ángel

Para mi pequeña
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La vi descender, simple, hermosa y pura. La vi descender, con su túnica blanca resplandeciente y sus alas desplegadas. La vi acercarse a mí, con sus brazos extendidos, cogiendo mi rostro con sus manos.

La vi, lentamente, acercar sus labios a los míos. La vi separarse, desaparecer entre la misma bruma de la que había surgido. Me vi siguiéndola, acelerando el paso a cada segundo al no verla. Gritando que se quedara.

Me vi quieto, incapaz de moverme. Me vi cubierto de sangre. Me vi a mí mismo sobre una camilla, mirando a ninguna parte. La vi acercarse de nuevo, pasar su mano por mi mejilla. Me vi siguiéndola, sin poder evitarlo, al fin del mundo.

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viernes, 2 de abril de 2010

Melodía

Por que a veces quisiera irme, perderme, siguiendo una música que no lleva a ningún lugar.
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— ¿Quién eres? —pregunté.

Ella me miraba fijamente, mostrando en sus ojos algo que no lograba captar. Sus manos arrancaban una melodía azul de su guitarra. La gente le lanzaba unas monedas a cambio de llevarse el silencio.

Nadie, aparte de mí, parecía darse cuenta de su presencia. Para ellos, la música no era más que una mendiga que tocaba para poder comer. Yo veía libertad bajo su sucia ropa. No agradecía las monedas; no parecían tener importancia. Pasase quien pasase, sus ojos no se apartaban de mí.

— ¿Qué quieres? —inquirí.

Ella no respondió. Siguió tocando. Dejó que su melodía me respondiese. Sus notas me mostraban mundos más allá de mi vida, lugares que sólo existían en mi imaginación. Sonreía cuando volví en mí. Su mirada me prometía un mundo nuevo.

—Llévame contigo— dije.

Ella se levantó. Sacudió las monedas que había en la funda de su guitarra y se la echó al hombro. Caminó hacia la puesta de sol, siguiéndola mis pasos.
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viernes, 26 de marzo de 2010

Alcohol

Por que todas las decisiones, buenas o malas, nos marcan.

Para tí, pequeña
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Tirado en un charco, su ropa raída empapada. Los coches lo mojaban aún más al pasar sin ningún cuidado. A él ya no le importa.

Alza su mano, la que aferra la botella. Se la lleva a la boca, al ojo. Vacía. Ve su pupila reflejada. Lo que tras ella se esconde. La botella se rompe al impactar contra la pared.

Busca en sus bolsillos alguna de esas monedas que la pena le da. Su escaso presupuesto apenas llega para unos minutos de silencio. La conciencia incalmable se esconde bajo el alcohol. Se dirige, arrastrando los pies, hasta una de esas pequeñas tiendas que aún le permiten el acceso. Poco después vuelve a caer en un charco, dando grandes tragos de vino.

Se ríe, borracho. Llueve, el agua moja su cara. Se mezcla son sus lágrimas. Llora como un niño, lamentando sus errores, sus malas decisiones. Maldice su orgullo, el que le arrastró a la miseria.

Tirado en un charco, la ropa raída. Esperando el fin de su vida vacía.

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miércoles, 3 de febrero de 2010

Noche

Otra historia de menos de una cara... que raro xD.

Para Requiem, por soportarme, y para Lu, como pago de su búsqueda. Por supuesto, también para mi Princesa.

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Desesperación. Vacío. Oscuridad. Las tres palabras que mejor describían mi habitación, un reflejo de lo que albergaba mi cabeza. Un mundo tenebroso que sólo yo habitaba y al que nadie más podía llegar.

El miedo recorría mi columna vertebral cada vez que veía un resquicio de luz. Su resplandor me cegaba. Su calor me abrasaba. La odiaba, la temía. Huía de ella. Siempre me alcanzaba. Me lancé a por la puerta, a bloquear la entrada de la luz.

Con el portazo llegaron las voces. Rugidos incomprensibles al otro lado de la puerta, susurros en mi cabeza. Todo ello acompañado del eterno tic tac de un reloj de mesa. Regalo del demonio, recuerdo de que mi tiempo se acaba. Mi vida se escapa acompañada de una triste balada compuesta con gritos, golpes y sangre.

El estridente timbre del reloj llenó la habitación. Las siete de la mañana. Hora del amanecer para muchos, horas de miedo para otros. Hasta que la luz se acabe y sea la noche eterna. Hasta la hora de mi muerte.

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domingo, 3 de enero de 2010

Sed de sangre

Feliz año 2010 xDD. Ya llevais un año aguantándome -Si es que seguis haciéndolo-, y eso es mucho xD. Sobre todo, teniendo en cuenta lo vago que soy. Pensé que este blog acabaría muerto, como todos los que tuve que crear para clase.

Os dejo con la historia. Por lo visto, los vampiros de ahora ya no buscan doncellas a las que morder su cuello y beber su sangre... Así que toman el testigo los humanos xD
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Llora, llora, mi dulce dama. Que las lágrimas bañen tu rostro.

Manaba sangre de aquel corte, hecho con precisión, en su brazo. Su pálida piel se abrió con facilidad al entrar en contacto con el filo de plata que mi mano sostenía. Disfruté unos instantes del momento antes de probar aquel líquido mortecino, tan delicioso. Bebí aquella exquisita bebida bajo la atenta mirada de ella. Sabía que, pese a las drogas, ella estaba consciente.

Pobre ilusa. Haciendo más caso a sus delirios de fama y grandeza que a la razón, cayó en cada una de mis mentiras. Ahora que sus ojos veían la verdad, lloraban. Reflejaban el miedo, la desesperación. Su mirada azul sería el único recuerdo de aquel cielo azul que nunca volvería a ver.

Grita, grita, mi dulce doncella. Que nunca deje de escuchar tu voz en mi cabeza.

El dolor era insufrible ya, pese a las drogas. El dolor que le causó mi segunda puñalada, guiada por mi ansia y mi sed de sangre, debió de parecerle insoportable. Mi daga abrió su pecho, atravesando su corazón. Cansado de esperar que su flujo continuo me diese mí alimento, decidí ir a su fuente.

Su voz se acalló. Sus ojos dejaron de brillar. Sus labios dejaron escapar su último suspiro. Ella estaba muerta. Besé su fría mano, su gélida boca. Cerré sus párpados. Admiré su hermosa figura. Sin duda, era un delicioso manjar.

Muere, muere, mi dulce diosa. Que tu cuerpo y tu sangre me alimenten.

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