viernes, 26 de marzo de 2010

Alcohol

Por que todas las decisiones, buenas o malas, nos marcan.

Para tí, pequeña
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Tirado en un charco, su ropa raída empapada. Los coches lo mojaban aún más al pasar sin ningún cuidado. A él ya no le importa.

Alza su mano, la que aferra la botella. Se la lleva a la boca, al ojo. Vacía. Ve su pupila reflejada. Lo que tras ella se esconde. La botella se rompe al impactar contra la pared.

Busca en sus bolsillos alguna de esas monedas que la pena le da. Su escaso presupuesto apenas llega para unos minutos de silencio. La conciencia incalmable se esconde bajo el alcohol. Se dirige, arrastrando los pies, hasta una de esas pequeñas tiendas que aún le permiten el acceso. Poco después vuelve a caer en un charco, dando grandes tragos de vino.

Se ríe, borracho. Llueve, el agua moja su cara. Se mezcla son sus lágrimas. Llora como un niño, lamentando sus errores, sus malas decisiones. Maldice su orgullo, el que le arrastró a la miseria.

Tirado en un charco, la ropa raída. Esperando el fin de su vida vacía.

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miércoles, 3 de febrero de 2010

Noche

Otra historia de menos de una cara... que raro xD.

Para Requiem, por soportarme, y para Lu, como pago de su búsqueda. Por supuesto, también para mi Princesa.

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Desesperación. Vacío. Oscuridad. Las tres palabras que mejor describían mi habitación, un reflejo de lo que albergaba mi cabeza. Un mundo tenebroso que sólo yo habitaba y al que nadie más podía llegar.

El miedo recorría mi columna vertebral cada vez que veía un resquicio de luz. Su resplandor me cegaba. Su calor me abrasaba. La odiaba, la temía. Huía de ella. Siempre me alcanzaba. Me lancé a por la puerta, a bloquear la entrada de la luz.

Con el portazo llegaron las voces. Rugidos incomprensibles al otro lado de la puerta, susurros en mi cabeza. Todo ello acompañado del eterno tic tac de un reloj de mesa. Regalo del demonio, recuerdo de que mi tiempo se acaba. Mi vida se escapa acompañada de una triste balada compuesta con gritos, golpes y sangre.

El estridente timbre del reloj llenó la habitación. Las siete de la mañana. Hora del amanecer para muchos, horas de miedo para otros. Hasta que la luz se acabe y sea la noche eterna. Hasta la hora de mi muerte.

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domingo, 3 de enero de 2010

Sed de sangre

Feliz año 2010 xDD. Ya llevais un año aguantándome -Si es que seguis haciéndolo-, y eso es mucho xD. Sobre todo, teniendo en cuenta lo vago que soy. Pensé que este blog acabaría muerto, como todos los que tuve que crear para clase.

Os dejo con la historia. Por lo visto, los vampiros de ahora ya no buscan doncellas a las que morder su cuello y beber su sangre... Así que toman el testigo los humanos xD
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Llora, llora, mi dulce dama. Que las lágrimas bañen tu rostro.

Manaba sangre de aquel corte, hecho con precisión, en su brazo. Su pálida piel se abrió con facilidad al entrar en contacto con el filo de plata que mi mano sostenía. Disfruté unos instantes del momento antes de probar aquel líquido mortecino, tan delicioso. Bebí aquella exquisita bebida bajo la atenta mirada de ella. Sabía que, pese a las drogas, ella estaba consciente.

Pobre ilusa. Haciendo más caso a sus delirios de fama y grandeza que a la razón, cayó en cada una de mis mentiras. Ahora que sus ojos veían la verdad, lloraban. Reflejaban el miedo, la desesperación. Su mirada azul sería el único recuerdo de aquel cielo azul que nunca volvería a ver.

Grita, grita, mi dulce doncella. Que nunca deje de escuchar tu voz en mi cabeza.

El dolor era insufrible ya, pese a las drogas. El dolor que le causó mi segunda puñalada, guiada por mi ansia y mi sed de sangre, debió de parecerle insoportable. Mi daga abrió su pecho, atravesando su corazón. Cansado de esperar que su flujo continuo me diese mí alimento, decidí ir a su fuente.

Su voz se acalló. Sus ojos dejaron de brillar. Sus labios dejaron escapar su último suspiro. Ella estaba muerta. Besé su fría mano, su gélida boca. Cerré sus párpados. Admiré su hermosa figura. Sin duda, era un delicioso manjar.

Muere, muere, mi dulce diosa. Que tu cuerpo y tu sangre me alimenten.

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martes, 1 de diciembre de 2009

Humo

Creo que este año suspenderé Filosofía... xDD
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Ella corría por las calles de Barcelona, su pelo negro ondeando al viento. Sus oscuros ojos miraban con miedo. Se chocó con dos personas, cayó al suelo. Le dolían todos los músculos del cuerpo. Y seguía corriendo, huyendo de algo que nadie más alcanzaba a ver.

- ¡Aléjate de mí! –gritó ella con su voz aguda.

La gente de la Rambla la tomó por loca. Nadie la seguía. Ella se preguntaba si era la única que podía ver a aquel ser de ojos amarillos y consistencia del humo. Se preguntó si aquel ser realmente existía, si era fruto de su imaginación. No se atrevía a detenerse y comprobarlo.

Se alejó de las calles principales. Giró a la izquierda, a la derecha, de nuevo a la izquierda… Acabó en un callejón, apenas iluminado por la anaranjada luz del crepúsculo.

Y aquel ser de ojos amarillos le cerraba el paso. Ella gritó, pidiendo auxilio. Nadie vino. Ella se dejó caer, llorando. La criatura no se detuvo. La cubrió con su cuerpo hecho de humo. Y desaparecieron.

Nadie recordaría a aquella chica que corría por las calles de Barcelona, tratando de huir de su propio destino.
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domingo, 29 de noviembre de 2009

Ejecución, II

Gracias, San, por la inspiración xD

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Y allí estaba. Indefenso. Atado. Cegado. Torturado. Su vida en tus manos. No lo conoces de nada, y sin embargo tu arma acabará con él. Nada de balas falsas o reales. Segarás su vida.

Tu general se acerca a él. Susurran unas palabras. Se aleja del condenado riéndose. Alza la espada. Disfruta del momento. Un minuto… Dos... Bajó la mano, cortando el aire. Tu mano tiembla, pero no aprietas el gatillo.

No hizo falta llegar a tanto. Está muerto. Tres agujeros de bala en su pecho. Uno en el centro. Otra le perforó el pulmón. La tercera, el corazón. De los tres orificios manaba sangre.

Los soldados recogen sus armas. Ninguno habló. El general se acercó a vosotros, felicitando vuestro trabajo.

—Mi general, con vuestro permiso—Preguntas—. ¿Cuál fue su último deseo?

El general se rió con ganas.

—Que fuese rápido—Respondió.

Y la furia te corroe por dentro. Se burló de él. Lo torturó.

Armas tu fusil. Apuntas. La bala le atravesó la cabeza. Se desplomó.

Se abalanzan sobre ti. Alguien grita. Estas arrestado. Morirás mañana, al amanecer.
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